El origen de la aceleración como concepto proviene de los estudios de mecánica de Isaac Newton (fundador de la mecánica clásica), en los que se asegura que un objeto conservará su movimiento rectilíneo y uniforme (MRU) a menos que sobre él actúen fuerzas que conduzcan a una aceleración.
Estas fuerzas pueden producir aceleraciones que hagan que los objetos aumenten sus velocidades o las disminuyan. Es importante tener en cuenta que cuando se trabaja con vectores, es indispensable definir direcciones. Si, por ejemplo, definimos el este como la dirección positiva de movimiento, entonces una aceleración positiva siempre implica un aumento de velocidad. Sin embargo, una aceleración negativa puede indicar una disminución de velocidad en la dirección este, o bien un aumento de en la dirección oeste.
Si un objeto experimenta cambios en su aceleración en un determinado período de tiempo, entonces se puede calcular lo que se define como “aceleración media”, que es el promedio de las aceleraciones a las que somete en ese rango temporal.

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